Buscando demostrar que es posible incorporar hábitos más amigables con el ambiente sin dejar de vivir una vida normal, la familia sueca Lindell comenzó a participar del desafío “Vida a una tonelada“.
La propuesta consiste en que los cuatro integrantes se instalen en una casa ecológica ubicada en las afueras de Estocolmo por seis meses. Durante ese período, deberán demostrar si pueden vivir de manera más eficiente, reduciendo sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) a una tonelada por persona al año, cuando lo habitual es entre seis y siete toneladas.